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Generalidades de la habitabilidad de una vivienda 

La habitabilidad se refiere a las condiciones mínimas que debe tener una vivienda para que sea habitada y en consecuencia, apta para ser destinada a la residencia humana. Cuando se habla de habitabilidad se tiene en cuenta desde la distribución de cada espacio hasta la higiene de los mismos.

Aspectos de habitabilidad a considerar: 

  • Zonificación y proporciones: Este punto hace referencia a las dependencias y dimensiones mínimas que debe tener cualquier vivienda, el objetivo será que quienes habiten el lugar gocen de confort y comodidad.

 

  • Privacidad, intimidad e higiene: La adecuada distribución de los espacios y el buen uso de los mismos deberá permitir el libre desarrollo de cada persona que habita la vivienda. Lo anterior evitando así los riesgos somáticos: aquellos que  a partir de la falta de privacidad y el hacinamiento, causan problemas psicológicos y baja autoestima, además de estrés, depresión, ansiedad y poca tolerancia.
  • Iluminación: Es indispensable que cada espacio de la vivienda cuente con luz del sol durante el día, bien sea a través de la fachada de la vivienda, a través de patios interiores o partir de la cubierta.

– Una habitación con menos profundidad recibirá más luz.

– Una superficie clara y que refleje dirigirá más luz hacia el interior de la casa pero también más calor.

– El reflejo del sol de otras edificaciones u objetos.

– Un color claro refleja más luz que un color oscuro.

– La altura de las ventanas también influyen, por lo que para definir dicha altura se deberá considerar el tipo de actividad que se va a realizar dentro del espacio donde se ubican.

  • Ventilación y climatización: Se refiere al movimiento y renovación del aire interior. Sirve para:

– Renovar y limpiar el aire que respiramos.

– Climatizar, enfriando o calentando el aire.

– Remover agua, vapores y gases contenidos al interior (patologías).

Puntos que determinan si una vivienda es habitable:

– Adecuada distribución de cada espacio.

 

– Que tenga una correcta iluminación y ventilación.

 

– Paredes lisas, sin grietas ni huecos, bien plomadas y en lo posible pañetadas y pintadas.

 

– Sistemas hidráulicos y sanitarios bien diseñados, de tal manera que el agua no afecte la salud de quienes habitan la vivienda.

 

– Pisos compactados, impermeables y de fácil limpieza.

 

– Espacios adecuados, es decir que sean funcionales, que brinden privacidad, que tenga buenos accesos, estabilidad estructural.

 

– Muebles y equipamiento básico.

Estas son algunas de las enfermedades más comunes que se presentan en una vivienda inadecuada:

  • Enfermedades mentales, como consecuencia del hacinamiento se presenta baja autoestima, estrés, depresión, ansiedad y poca tolerancia.
  • Enfermedades hídricas, esta se presenta a raíz de las denominadas aguas malas. Los residentes pueden presentar parásitos, infecciones gastrointestinales, amibiasis, cólera, vomito, deshidratación, etc.
  • Enfermedades respiratorias, por humedad y malos vientos, resfriados, gripas constantes, bronquitis.

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