Un contrato de obra bien escrito no es desconfianza: es protección para el Maestro, el cliente y el trabajo. Aquí tiene qué incluir, cómo explicarlo y qué errores evitar antes de recibir el primer anticipo.
Cuando una obra arranca solo con una conversación, una cotización por WhatsApp y un “tranquilo, yo le pago”, el problema no aparece el primer día. Aparece cuando el cliente pide algo que no estaba incluido, retrasa un pago, cambia un acabado o reclama una garantía que nadie dejó clara. Un contrato de obra ayuda a poner plomo, nivel y límites desde el arranque.
Por qué un contrato no es carreta legal: es herramienta de trabajo
En obra, muchos problemas no nacen por mala mano de obra. Nacen por mala comunicación.
El Maestro entendió una cosa.
El cliente entendió otra.
La cotización decía poco.
El anticipo se gastó rápido.
El acabado cambió sobre la marcha.
Y al final alguien dice: “Pero yo pensé que eso venía incluido”.
Ahí empieza el desgaste.
Un contrato de obra no sirve para llenar papeles por llenar. Sirve para dejar claro qué se va a hacer, cuánto cuesta, cuándo se entrega, qué incluye el precio, qué no incluye, cómo se manejan los cambios, qué pasa con los materiales, cómo se pagan los avances y qué se considera una entrega recibida.
Dicho sin adornos: el contrato es el plano comercial de la obra.
Si el plano técnico evita muros torcidos, el contrato evita negocios torcidos.
Qué es un contrato de obra y por qué conviene dejarlo por escrito
El DANE define el contrato de obra privada como el acto legal mediante el cual un contratante encarga a un contratista la construcción de una obra o la realización de una actividad, y remite al Código Civil colombiano, artículos 2053 al 2062, sobre contratos para la confección de una obra material.
Llevado a la obra real: una persona contrata a un Maestro, contratista o especialista para ejecutar un trabajo concreto. Puede ser una remodelación, una instalación hidrosanitaria, un enchape, un cielo raso en drywall, una impermeabilización, una pintura, una adecuación eléctrica, una carpintería, una estructura liviana o una intervención por etapas.
El problema es que muchos acuerdos se quedan en frases sueltas:
“Me pinta el apartamento”.
“Me cambia el baño”.
“Me arregla la humedad”.
“Me hace el local”.
“Me instala eso ahí”.
Eso no alcanza.
Una frase así no define metros cuadrados, materiales, marcas, tiempos de secado, preparación de superficie, retiro de escombros, garantías, jornadas, pagos, imprevistos ni cambios del cliente. En una obra pequeña también hay plata, tiempo y reputación en juego. Que sea una remodelación no significa que pueda manejarse como favor de domingo.
Antes del contrato: revise si el trabajo está claro o si le quieren vender un problema
Antes de redactar, el Maestro debe hacer una visita técnica o, como mínimo, una revisión seria del frente de trabajo.
No se comprometa a ciegas.
Una cosa es pintar un muro sano. Otra muy distinta es pintar sobre humedad activa, pañete flojo o filtración sin resolver. Una cosa es instalar un lavamanos donde ya existen puntos hidráulicos correctos. Otra es corregir tubería vieja, pendientes mal hechas o sifones que no corresponden. Una cosa es poner enchape en una superficie firme. Otra es pegarlo sobre una base contaminada, desnivelada o sin adherencia.
El contrato debe nacer de lo que se vio, no de lo que el cliente quisiera escuchar.
Qué revisar antes de firmar
Antes de mandar el documento, revise y deje registro de:
- Dirección exacta del inmueble o frente de trabajo.
- Estado actual del área donde se va a intervenir.
- Medidas aproximadas o definitivas.
- Fotos del antes.
- Humedades, fisuras, desniveles, desprendimientos o fallas visibles.
- Accesos, horarios permitidos y restricciones del conjunto, edificio o local.
- Disponibilidad de agua, energía y espacio para acopio.
- Necesidad de retiro de escombros.
- Riesgos de afectar acabados vecinos.
- Trabajos previos de otros contratistas que puedan interferir.
- Permisos requeridos por administración, cliente o autoridad, cuando aplique.
Si algo no se puede revisar por estar tapado, enterrado, cubierto o detrás de un acabado, escríbalo. Esa frase puede ahorrarle una pelea después.
Ejemplo:
“Durante la visita no fue posible verificar el estado interno de la tubería existente. Si al demoler se encuentran daños, obstrucciones o redes en mal estado, se cotizarán como obra adicional”.
Eso no es excusa. Es claridad.
Datos mínimos que debe tener un contrato de obra
Un contrato sencillo puede ser claro sin parecer escritura de notaría. Lo que no puede ser es incompleto.
Incluya estos datos:
1. Identificación de las partes
Debe quedar claro quién contrata y quién ejecuta.
Incluya:
- Nombre completo del cliente.
- Documento de identidad o NIT, si aplica.
- Teléfono y correo.
- Nombre del Maestro, contratista o empresa.
- Documento, NIT o RUT, si aplica.
- Dirección de notificación.
- Forma de contacto aceptada para decisiones de obra.
No deje decisiones importantes solo por llamada. Una llamada sirve para hablar. La confirmación debe quedar por escrito: correo, mensaje, acta o documento firmado.
2. Objeto del contrato
El objeto responde qué trabajo se va a hacer.
No escriba:
“Remodelación de baño”.
Escriba mejor:
“Demolición de enchape existente en baño social, retiro de sanitario y lavamanos, instalación de nuevo enchape en muros y piso, instalación de aparatos sanitarios suministrados por el cliente, emboquillado, limpieza básica y entrega funcional del área intervenida”.
Entre más claro el objeto, menos espacio hay para que aparezca el famoso “yo pensé”.
3. Alcance detallado
El alcance es donde se gana o se pierde la tranquilidad.
Aquí debe decir qué incluye el trabajo. Por ejemplo:
- Demolición.
- Retiro de material existente.
- Preparación de superficie.
- Suministro de mano de obra.
- Suministro de materiales.
- Instalación.
- Acabado.
- Limpieza básica.
- Pruebas de funcionamiento.
- Correcciones incluidas.
- Entrega final.
También debe decir qué no incluye.
Esto incomoda a algunos clientes, pero es necesario. Si no lo escribe, el cliente puede asumir que todo está metido en el precio.
Ejemplos de exclusiones:
- No incluye reparación de redes ocultas no visibles durante la visita.
- No incluye corrección de humedades activas externas al área contratada.
- No incluye cambios de diseño solicitados después de aprobar la cotización.
- No incluye suministro de aparatos, griferías o luminarias si fueron pactados por cuenta del cliente.
- No incluye permisos de administración, curaduría o trámites ante terceros.
- No incluye trabajos eléctricos certificados si no fueron contratados con personal competente.
Una exclusión bien escrita no espanta al cliente serio. Espanta el malentendido.
Cómo manejar materiales sin terminar pagando lo que no le tocaba
Los materiales son una de las fuentes más comunes de discusión.
Hay tres escenarios:
- El Maestro pone mano de obra y materiales.
- El cliente compra los materiales.
- Algunos materiales los pone el Maestro y otros el cliente.
Cada opción debe quedar escrita.
Si el Maestro suministra materiales
Defina:
- Tipo de material.
- Marca o gama, si aplica.
- Referencia o especificación.
- Color, formato o presentación, cuando corresponda.
- Cantidad estimada.
- Condiciones de cambio por disponibilidad.
- Quién asume transporte.
- Cómo se maneja el desperdicio.
No prometa una marca si no sabe si estará disponible. Puede escribir:
“Se utilizará la referencia aprobada por el cliente. Si por disponibilidad del mercado se requiere cambio, se presentará alternativa equivalente para aprobación escrita antes de la compra”.
Si el cliente suministra materiales
Deje claro que el cliente responde por:
- Compra oportuna.
- Cantidad suficiente.
- Calidad del producto.
- Compatibilidad con el uso.
- Fichas técnicas cuando aplique.
- Reposición por faltantes, roturas o cambios de diseño.
- Retrasos causados por no tener material disponible.
Ejemplo práctico: si el enchape llega incompleto o con lotes de tono diferente, el instalador no debe cargar con esa demora si avisó a tiempo.
Cláusula útil:
“El contratista no será responsable por retrasos derivados de materiales suministrados tarde, incompletos, defectuosos o diferentes a los aprobados, cuando dichos materiales sean responsabilidad del cliente”.
Materiales delicados: no reciba sin revisar
Enchapes, aparatos sanitarios, griferías, luminarias, puertas, mesones, pinturas preparadas, vidrios, herrajes y piezas especiales deben revisarse al recibirlos.
Si algo llega quebrado, incompleto o con referencia distinta, avise de inmediato y deje evidencia. Una foto a tiempo vale más que veinte explicaciones después.
Precio, anticipo y pagos por avance
El contrato debe decir cuánto cuesta el trabajo y cómo se paga.
No basta con poner el valor total. Debe explicar la forma de pago.
Una estructura común puede ser:
- Anticipo para separar fecha, comprar materiales o iniciar obra.
- Pago contra avance.
- Saldo contra entrega.
Ejemplo:
- 40 % al firmar contrato.
- 40 % al completar instalación o avance verificable.
- 20 % contra entrega y revisión final.
La proporción depende del tipo de trabajo, duración, materiales, riesgo y tamaño de la obra. Lo que no conviene es financiarle la obra completa al cliente. Tampoco conviene recibir un anticipo tan bajo que obligue al Maestro a sacar de su bolsillo transporte, ayudante, materiales o alquiler de herramienta.
Qué debe decir sobre el anticipo
El anticipo debe tener destino claro.
Puede cubrir:
- Compra de materiales.
- Separación de agenda.
- Transporte.
- Herramientas especiales.
- Mano de obra inicial.
- Preparación logística.
Si el cliente cancela después de aprobado el inicio, debe quedar escrito qué pasa con ese anticipo. No todo anticipo es devolvible si ya se compraron materiales, se bloqueó agenda o se hicieron gastos.
Cláusula útil:
“En caso de cancelación por parte del cliente después de aprobado el inicio, se descontarán del anticipo los valores ya ejecutados, materiales comprados, transportes realizados y costos demostrables asociados a la programación del trabajo”.
Eso se debe explicar antes, no cuando ya hay pelea.
Cronograma: prometa fechas reales, no milagros
Un contrato debe tener fecha de inicio, duración estimada y condiciones para cumplir el plazo.
No escriba una fecha heroica para ganar el trabajo. La obra cobra ese exceso.
El cronograma debe considerar:
- Secado.
- Fraguado.
- Curado.
- Disponibilidad de materiales.
- Horarios permitidos.
- Acceso al inmueble.
- Interferencias con otros oficios.
- Aprobaciones del cliente.
- Demoras por administración o terceros.
- Condiciones climáticas en trabajos exteriores.
Para pintura, impermeabilización, morteros, enchapes, estucos, selladores o adhesivos, los tiempos de aplicación y espera no son capricho. Si se saltan, el problema puede aparecer como desprendimiento, fisura, manchas, mala adherencia o reclamo de acabado.
Cláusula útil:
“El plazo de ejecución podrá ajustarse cuando existan retrasos por falta de materiales, cambios solicitados por el cliente, condiciones no visibles durante la visita, restricciones de acceso, clima en trabajos exteriores o tiempos técnicos de secado, fraguado o curado”.
Eso no es lavarse las manos. Es reconocer cómo trabaja una obra real.
Cambios de obra: el terreno favorito del malentendido
La frase más peligrosa en una obra es:
“Ya que está aquí, ¿me hace también esto?”
A veces parece pequeño: mover un punto, cambiar un enchape, agregar una toma, pintar otro muro, instalar otra repisa, corregir una humedad vecina, cambiar el diseño del mesón. El problema es que esos “detallitos” consumen horas, materiales, desplazamientos y responsabilidad.
Todo cambio debe manejarse como adicional.
No tiene que ser un documento eterno. Puede ser una orden de cambio sencilla:
- Qué se cambia.
- Por qué se cambia.
- Cuánto cuesta.
- Cuánto tiempo suma.
- Quién aprueba.
- Fecha de aprobación.
Cláusula útil:
“Todo trabajo no incluido en el alcance inicial deberá ser cotizado y aprobado por escrito antes de ejecutarse. Los cambios aprobados podrán modificar el valor total y el plazo de entrega”.
Si el cliente no aprueba el adicional, no se ejecuta. Hacerlo “para quedar bien” muchas veces termina en cobrar mal y quedar mal.
Garantía: prometa lo que puede responder
La garantía debe escribirse con cuidado. No prometa que nada se va a dañar nunca. Prometa responder por defectos atribuibles a su ejecución dentro de condiciones claras.
La Ley 1480 de 2011 señala reglas de garantía legal para bienes y servicios; para bienes inmuebles habla de estabilidad de obra por diez años y acabados por un año. El Decreto 735 de 2013 desarrolla reglas para hacer efectiva la garantía legal y, en inmuebles, menciona acabados, líneas vitales y estabilidad de la estructura.
Ojo: no todo arreglo pequeño en una casa equivale a construir un inmueble nuevo ni a asumir responsabilidades que no corresponden. Por eso, cuando el trabajo tenga impacto estructural, eléctrico, de gas, redes principales, impermeabilización compleja o afecte seguridad, conviene revisar el alcance con personal calificado y, si hace falta, asesoría técnica o jurídica.
Para trabajos comunes de remodelación, escriba la garantía de forma aterrizada:
- Qué cubre.
- Por cuánto tiempo.
- Desde cuándo empieza.
- Qué condiciones la anulan.
- Cómo debe reportarse un reclamo.
- Qué evidencias se revisarán.
- Qué no depende del contratista.
Ejemplo:
“El contratista responderá por defectos de instalación atribuibles directamente a la mano de obra ejecutada, reportados por escrito dentro del periodo de garantía pactado. La garantía no cubre daños causados por humedad activa no corregida, mal uso, intervención de terceros, asentamientos, filtraciones externas, golpes, productos suministrados defectuosos por el cliente o falta de mantenimiento”.
No es lo mismo una baldosa mal instalada que una filtración que viene de la cubierta. No es lo mismo una toma mal conectada que una sobrecarga generada por equipos que el cliente conectó después. No es lo mismo pintura ampollada por mala preparación que pintura dañada por humedad que nadie contrató corregir.
La garantía debe proteger al cliente, sí. También debe proteger al Maestro de responder por problemas que no causó.
Entrega de obra: no se vaya sin acta, fotos y pendientes claros
La entrega no debería ser “listo, patrón, ahí quedó”.
Debe haber revisión.
El acta de entrega puede ser sencilla:
- Fecha.
- Obra ejecutada.
- Estado de entrega.
- Observaciones.
- Pendientes, si los hay.
- Plazo para corregir pendientes.
- Firma o aprobación del cliente.
- Fotos del resultado.
Si el cliente recibe con observaciones, escríbalas. Si recibe a satisfacción, escríbalo. Si se niega a firmar pero usa el espacio, deje constancia por mensaje.
La SIC recuerda que, para exigir una garantía, no siempre se requiere factura si se demuestra la relación de consumo; por eso al contratista le conviene conservar contrato, recibos, comprobantes, chats, actas y evidencias de entrega.
El orden documental no es lujo de empresa grande. Es defensa del trabajo bien hecho.
Seguridad, normas y trabajos que no se improvisan
Hay trabajos donde el contrato debe ser más cuidadoso porque el riesgo es mayor.
Aplica para:
- Instalaciones eléctricas.
- Gas.
- Trabajo en alturas.
- Intervenciones estructurales.
- Cubiertas.
- Fachadas.
- Maquinaria.
- Redes hidrosanitarias principales.
- Demoliciones.
- Sistemas contra incendio.
- Adecuaciones que exigen permisos o certificaciones.
En electricidad, por ejemplo, no basta con “poner una toma”. Hay cargas, calibre de cable, tablero, protección, puesta a tierra y cumplimiento técnico. En trabajos de gas, improvisar puede poner vidas en riesgo. En estructura, tumbar o perforar donde no es puede salir carísimo. En alturas, trabajar sin EPP no es valentía; es apostar la vida por un mal negocio.
Cláusula útil:
“Los trabajos que requieran cumplimiento normativo, certificación, personal especializado o permisos deberán ser ejecutados por personal competente y bajo las condiciones técnicas aplicables. Cualquier actividad no contemplada en el alcance inicial deberá ser evaluada y cotizada por separado”.
Si un cliente insiste en hacerlo “más barato” saltándose seguridad, el mejor contrato puede ser no aceptar ese trabajo.
Aplicación por oficio: qué debe cuidar cada especialista
Pintores
Dejen claro si el precio incluye resane, lijado, sellador, estuco, imprimante, tratamiento de humedad, protección de pisos, número de manos y tipo de pintura. Pintar sobre humedad activa debe quedar excluido o condicionado a corrección previa.
Drywallistas
Definan perfilería, calibre, tipo de placa, tratamiento de juntas, aislamiento, refuerzos para cargas, nivel de acabado y responsabilidades sobre instalaciones internas. Si el cliente quiere colgar muebles o televisores, eso debe planearse antes, no cuando ya está pintado.
Enchapadores
Incluyan estado de la superficie, nivelación, adhesivo, formato de pieza, junta, emboquillado, cortes, boquillera, pendientes en zonas húmedas y tolerancias. Las piezas torcidas, tonos diferentes o material insuficiente deben reportarse antes de instalar.
Plomeros
Escriban si el trabajo incluye detección, reparación, cambio de redes, pruebas de presión, aparatos sanitarios, accesorios, rotura y resane. Si la red existente está oculta, deje constancia de que pueden aparecer adicionales.
Electricistas
Definan puntos, calibre, protecciones, canalización, tablero, puesta a tierra, pruebas y alcance normativo. No acepte que el cliente compre cualquier cable “porque estaba en promoción”.
Impermeabilizadores
Dejen claro diagnóstico, preparación de superficie, pendientes, fisuras, sistema a aplicar, condiciones climáticas, tiempos de secado, mantenimiento y exclusiones. Una impermeabilización sobre una superficie mal preparada es reclamo anunciado.
Carpinteros y remodeladores
Definan medidas finales, materiales, herrajes, acabados, color, instalación, tolerancias, ajustes y condiciones del espacio. En carpintería, un centímetro mal entendido puede arruinar una pieza completa.
Modelo práctico de estructura para contrato de obra
No es un formato jurídico definitivo, pero sí una base útil para ordenar el acuerdo. En trabajos grandes, de alto riesgo o con empresas, conviene revisión legal.
1. Encabezado
“Contrato de prestación de servicios de obra celebrado entre [nombre del cliente] y [nombre del contratista], para la ejecución de [descripción general del trabajo] en el inmueble ubicado en [dirección]”.
2. Objeto
“El contratista se obliga a ejecutar los trabajos descritos en el presente documento, de acuerdo con el alcance, valor, plazo, condiciones técnicas y forma de pago pactadas”.
3. Alcance incluido
Detalle por actividades. No mezcle todo en una sola frase.
Ejemplo:
- Protección básica del área de trabajo.
- Retiro de enchape existente.
- Preparación de superficie.
- Instalación de enchape nuevo.
- Emboquillado.
- Limpieza básica del área intervenida.
4. Exclusiones
Ejemplo:
“No se incluyen trabajos no descritos expresamente, reparación de redes ocultas, corrección de humedades externas, cambios de diseño, suministro de materiales no pactados, permisos de administración ni reparaciones causadas por terceros”.
5. Materiales
“Los materiales serán suministrados por [cliente/contratista], según anexo de materiales aprobado. Los cambios de referencia, marca, color, formato o cantidad deberán aprobarse por escrito”.
6. Valor y forma de pago
“El valor total del trabajo será de $[valor]. La forma de pago será: [porcentajes, fechas o avances]. El inicio de obra queda sujeto al pago del anticipo pactado”.
7. Plazo
“El plazo estimado de ejecución será de [número] días hábiles, contados desde [fecha o condición]. El plazo podrá ajustarse por cambios aprobados, retrasos en materiales, restricciones de acceso, condiciones técnicas no visibles o causas externas al contratista”.
8. Cambios y adicionales
“Todo trabajo adicional deberá ser cotizado y aprobado por escrito antes de ejecutarse. Ningún cambio verbal modificará el alcance, valor o plazo del contrato sin confirmación escrita”.
9. Obligaciones del cliente
- Permitir acceso al inmueble.
- Entregar información completa.
- Pagar en las fechas pactadas.
- Suministrar materiales a tiempo, si le corresponde.
- Aprobar decisiones dentro de plazos razonables.
- Gestionar permisos ante administración, si aplica.
- No intervenir la obra directamente ni por terceros sin coordinar.
10. Obligaciones del contratista
- Ejecutar el trabajo conforme al alcance pactado.
- Informar novedades relevantes.
- Cuidar el área intervenida dentro de lo razonable.
- Usar materiales acordados.
- Reportar imprevistos.
- Entregar el trabajo para revisión.
- Atender garantías cuando correspondan.
11. Garantía
“El contratista otorgará garantía por defectos atribuibles directamente a la ejecución contratada durante [tiempo], contados desde la entrega. La garantía no cubre daños por mal uso, humedad no corregida, intervención de terceros, materiales suministrados defectuosos por el cliente, falta de mantenimiento, movimientos estructurales, filtraciones externas o condiciones no incluidas en el alcance”.
12. Entrega
“La obra se entregará mediante revisión del cliente. Las observaciones deberán quedar por escrito. Una vez corregidos los pendientes pactados, se entenderá recibida la obra”.
13. Firma
Incluya nombre, documento, firma, fecha y anexos: cotización, fotos, lista de materiales, planos, diseños o actas.
Cómo explicarle el contrato al cliente sin sonar desconfiado
No diga:
“Firme esto porque después ustedes se hacen los locos”.
Diga:
“Le dejo todo por escrito para que ambos sepamos qué incluye el trabajo, cómo se paga, qué tiempos manejamos y cómo resolvemos cualquier cambio. Así evitamos malentendidos y la obra avanza más ordenada”.
El tono cambia todo.
El contrato no debe presentarse como amenaza. Debe presentarse como organización.
Una frase útil:
“Prefiero que lo dejemos claro antes de empezar, no discutirlo cuando ya tengamos polvo, material comprado y gente trabajando”.
Eso lo entiende cualquier cliente razonable.
Errores que salen caros al redactar un contrato de obra
Error 1: cotizar sin alcance
Decir “mano de obra baño” no explica nada. Un baño puede tener demolición, plomería, enchape, nivelación, cielo raso, pintura, aparatos, accesorios, impermeabilización y pruebas.
Error 2: no escribir exclusiones
Lo que no se excluye puede terminar cobrándose como si estuviera incluido.
Error 3: recibir anticipo sin fecha ni condiciones
El anticipo debe ir unido a programación, compra de materiales y obligaciones del cliente.
Error 4: aceptar cambios verbales
La memoria en obra es frágil. El chat escrito es más firme.
Error 5: no documentar el antes
Sin fotos iniciales, cualquier fisura vieja puede volverse culpa nueva.
Error 6: prometer garantía total
Garantice su trabajo, no el inmueble completo, los materiales ajenos ni los errores de terceros.
Error 7: no dejar acta de entrega
Si no hay entrega, la obra queda abierta como una puerta mal instalada: cualquiera la empuja.
Checklist rápido antes de firmar
Antes de iniciar, confirme:
- ¿Está identificado el cliente?
- ¿Está clara la dirección?
- ¿El alcance dice exactamente qué se hará?
- ¿Las exclusiones están escritas?
- ¿Se definió quién compra materiales?
- ¿Hay valor total?
- ¿Hay forma de pago?
- ¿El anticipo tiene condición clara?
- ¿El plazo es realista?
- ¿Los cambios se manejarán por escrito?
- ¿La garantía tiene cobertura y límites?
- ¿Hay fotos del estado inicial?
- ¿Se acordó cómo se entregará la obra?
- ¿Hay riesgos técnicos que requieren especialista?
- ¿El cliente aprobó todo por escrito?
Si alguna respuesta queda floja, el contrato todavía no está listo.
Preguntas frecuentes
¿Un contrato de obra debe hacerse en notaría?
Para muchos trabajos privados no se firma en notaría, pero debe quedar por escrito y firmado por las partes. En contratos grandes, riesgosos, empresariales o con alta responsabilidad técnica, conviene apoyo jurídico.
¿Sirve un acuerdo por WhatsApp?
Sirve como evidencia de conversación, pero no reemplaza un documento ordenado. Lo mejor es enviar contrato, cotización, anexos y aprobaciones por escrito. WhatsApp puede apoyar, no cargar solo con toda la obra.
¿Qué pasa si el cliente pide trabajos adicionales?
Debe cotizarse y aprobarse antes de ejecutarse. El adicional debe indicar valor, tiempo extra y cambio de alcance. Si no queda escrito, se vuelve discusión.
¿Cómo se debe manejar la garantía?
Debe cubrir defectos atribuibles a la ejecución contratada y tener plazo, condiciones y exclusiones. No debe prometer cobertura sobre daños causados por humedad externa, mal uso, materiales del cliente o trabajos de terceros.
¿Qué hago si durante la obra aparece un problema oculto?
Informe al cliente de inmediato, tome fotos, explique el impacto técnico, cotice el adicional y espere aprobación escrita. Seguir trabajando sin dejar constancia puede convertir un imprevisto en pérdida.
Un contrato de obra bien hecho no reemplaza la buena mano. La protege. Porque el cliente puede no ver el plomo, el nivel, la escuadra o la preparación de superficie, pero sí ve el resultado, la fecha, el costo y la respuesta cuando algo se complica. Lo que no quede claro antes del primer golpe de cincel puede terminar cobrándose después en tiempo, plata y reputación.