La edición 116 de A La Obra Maestros ya está disponible en formato digital. En esta entrega, la comunidad de maestras, maestros y contratistas de la construcción encuentra una edición cargada de técnica, historias inspiradoras, buenas prácticas y contenidos pensados para quienes todos los días levantan, reparan, remodelan y mejoran el país desde la obra.
En esta nueva edición, correspondiente a marzo-abril de 2026, Año 11, A La Obra Maestros vuelve con una idea clara: el conocimiento técnico no puede quedarse encerrado en oficinas, manuales o capacitaciones lejanas. Tiene que llegar a la obra, al maestro, a la maestra, al contratista, al instalador, al plomero, al electricista, al carpintero, al pintor y a todos los profesionales que hacen que los proyectos pasen del plano a la realidad.
Porque en construcción, una mala decisión no se queda en el papel. Se vuelve humedad, fisura, reclamo, sobrecosto o garantía. Y una buena decisión, en cambio, se convierte en reputación, eficiencia, clientes satisfechos y más trabajo.
Por eso esta edición digital está pensada para leerse, guardarse, compartirse y consultarse. No es una revista para pasar la página y ya. Es una caja de herramientas editorial: trae historias que inspiran, recomendaciones técnicas para aplicar en campo, contenidos especializados por oficio y mensajes de marcas aliadas que entienden que el maestro no necesita carreta, necesita información que le sirva.

Melany Barrera: una portada que construye inspiración
La protagonista de portada de esta edición es Melany Barrera, directora de obra en Arquitectura y Concreto, cuya historia resume algo que en el sector construcción se valora profundamente: el crecimiento verdadero se hace paso a paso.
Melany inició como practicante del SENA en 2002, cuando tenía 19 años. No llegó con una hoja de vida llena de experiencia, pero sí con una actitud que pesa más que muchos títulos cuando se está empezando: ganas de aprender. Desde ahí comenzó un camino que la llevó a conocer la obra desde adentro, a entender procesos, a escuchar a los maestros y a crecer dentro de una empresa que apostó por su desarrollo.
Su historia es potente porque no vende atajos. No dice “todo fue fácil”. Al contrario: muestra la disciplina de alguien que trabajó y estudió al mismo tiempo, que tardó 10 años en terminar su carrera porque también estaba respondiendo en campo, cumpliendo responsabilidades y formándose en la vida real de la obra.
En un país donde muchas personas abandonan sus procesos por cansancio, presión económica o falta de oportunidades, la historia de Melany deja una enseñanza directa para la comunidad de A La Obra Maestros: crecer no siempre es rápido, pero sí puede ser sólido cuando hay paciencia, perseverancia y cero pereza.
Y aquí hay algo importante: esta no es solo una historia de superación personal. También es una historia sobre cultura empresarial. Cuando una compañía permite que una persona entre como practicante, aprenda, asuma retos y llegue a dirigir obra, no solo está construyendo proyectos; está construyendo talento. Y el talento bien formado, en construcción, vale oro. Del que no se oxida.
Liderar obra es liderar personas
Uno de los puntos más valiosos del perfil de Melany Barrera es su mirada sobre el liderazgo. En obra, muchas veces se cree que liderar es mandar duro, hablar fuerte o resolver todo a punta de presión. Pero la experiencia muestra otra cosa: los mejores resultados se logran cuando hay comunicación, formación, paciencia y claridad.
En la edición 116 se destaca que Melany participó en proyectos de alto impacto, incluyendo uno de más de 500 viviendas, donde junto a su equipo obtuvo un reconocimiento como obra cinco estrellas en experiencia al cliente. Ese tipo de logro no ocurre por casualidad. Requiere coordinación, método, seguimiento y, sobre todo, respeto por las personas que hacen posible el proyecto.
Para los maestros y contratistas que leen esta edición, el mensaje es claro: la técnica abre puertas, pero el liderazgo las mantiene abiertas. Saber instalar, fundir, pañetar, cablear, impermeabilizar o levantar estructura es fundamental. Pero saber trabajar con otros, explicar, corregir sin humillar y formar equipo es lo que convierte a un buen trabajador en un verdadero referente de obra.
Construcción en seco: la precisión no es lujo, es obligación
La edición 116 también trae un contenido técnico de alto valor para quienes trabajan en construcción en seco. El artículo “El arte de la precisión: por qué la estructura lo es todo en el sistema en seco”, escrito por Paola Andrea Velasco, directora ejecutiva de la Asociación de Construcción en Seco, pone el foco donde debe estar: en la estructura.
En los sistemas en seco, las placas son la parte visible, pero la estructura es la que define si el trabajo queda bien o si se convierte en un reclamo futuro. Un muro puede tener una placa bien instalada, una masilla bien aplicada y una pintura impecable; pero si los perfiles están torcidos, desnivelados o mal alineados, el resultado final va a delatar el error tarde o temprano.
La edición recuerda que en Colombia existen referencias técnicas como la GTC 329, que establece directrices generales de instalación, y la GTC 379, que define tolerancias para entrega y recepción de obras en seco. La publicación también menciona la importancia de cumplir parámetros de calidad y el marco del Reglamento Sismo Resistente NSR-10.
El contenido explica aspectos clave como la nivelación horizontal, el plomeo, la alineación continua, la distancia entre parales u omegas y la profundidad adecuada de los tornillos. Traducido al lenguaje de obra: no basta con que “se vea derecho”. Hay que medir, verificar y corregir antes de cerrar.
La frase que resume el artículo debería quedar pegada en todo frente de drywall: instalar placas sobre una estructura mal nivelada no es ahorrar tiempo; es comprar un reclamo futuro.
Plomería: la presión se mide, no se adivina
Otro de los temas fuertes de esta edición está dirigido a los profesionales de la plomería. Bajo el título “Presión: cuándo es aliada y cuándo es dinamita”, el periódico explica un asunto que en obra se subestima con frecuencia: la presión del agua puede ser una gran aliada o una bomba de tiempo.
La presión es necesaria para que el agua llegue con fuerza a los puntos de consumo. Pero cuando no se controla, puede causar daños en flexibles, uniones, griferías, sanitarios y accesorios internos. También puede generar ruidos, fugas invisibles y reclamos difíciles de diagnosticar.
El artículo diferencia entre presión estática, que es la que marca el manómetro cuando nadie está consumiendo agua, y presión dinámica, que es la que se mide cuando hay consumo. Esa distinción es clave para entender si una red está bien balanceada o si está sembrando problemas futuros.
La edición también explica la importancia de la sectorización por altura en edificios. Cada metro de altura suma presión hacia abajo. Por eso, si no se divide el edificio por zonas de presión, los primeros pisos pueden terminar recibiendo más presión de la que deberían. Y cuando eso pasa, la factura llega después: daños, mantenimientos, fugas y pérdida de confianza del cliente.
Para el maestro plomero, el mensaje es directo: la presión no se deja “como venga”. Se mide en reposo, se mide en consumo y se ajusta por zonas. Porque en plomería, adivinar sale caro.
Pintar es Fácil con Sapolin: la humedad no se tapa
La nueva edición también incluye un nuevo tomo de Pintar es Fácil con Sapolin, esta vez dedicado a un tema que atormenta a pintores, maestros y clientes: la humedad.
El mensaje central no puede ser más claro: la humedad no se tapa, se corrige antes de pintar. Y aunque parece obvio, en obra todavía se comete el error de aplicar pintura sobre manchas, ampollas, desprendimientos o superficies afectadas por humedad, esperando que la pintura haga magia. Spoiler técnico: la pintura no es brujo, maestro.
Este especial explica que la humedad puede venir de diferentes fuentes: filtraciones de agua lluvia, cubiertas o terrazas mal impermeabilizadas, pendientes mal diseñadas, contaminación, juntas o fisuras en concreto, absorción del agua por porosidad del material y otras causas que deben diagnosticarse antes de aplicar un sistema de pintura.
El contenido muestra que cuando la humedad empuja desde adentro, la pintura termina fallando. Aparecen burbujas, manchas, peladuras, ampollas y desprendimientos. El problema no es la pintura: el problema es haber pintado sin corregir la causa.
Además, el especial presenta recomendaciones para preparar la superficie antes de impermeabilizar, incluyendo limpieza, retiro de contaminantes, eliminación de materiales sueltos, generación de perfil de anclaje y aplicación del sistema cuando la superficie esté correctamente preparada.
Este tipo de contenidos son especialmente valiosos porque ayudan al maestro a explicarle al cliente lo que muchas veces el cliente no quiere oír: si hay humedad, no se soluciona con “una manito rápida”. Primero se corrige la causa. Después se pinta. Así se cuida la obra y también el nombre del maestro.
Carpintería: MDF bien mecanizado, utilidad que sí se nota
Para los profesionales de la carpintería, la edición 116 trae un artículo sobre MDF bien mecanizado. El enfoque es práctico y muy útil: el acabado no depende únicamente de la mano del maestro, también depende del material, la herramienta y el proceso.
El artículo explica que la estructura en fibras del MDF permite mecanizados más limpios, precisos y estables. Esto aplica para ranuras, biseles, molduras y ensambles. Pero también advierte algo que todo carpintero sabe, aunque a veces el afán lo haga olvidar: un buen tablero con una mala herramienta es plata perdida.
La edición menciona diferentes tipos de fresas y sus usos: fresa recta para ranuras y guías, fresa helicoidal para mejor evacuación de viruta y mayor productividad, y herramientas de compresión para lograr acabado limpio arriba y abajo.
También hace una distinción importante entre desbaste y acabado. Si se necesita sacar material rápido, se usa herramienta de desbaste. Si se busca estética, se cambia a herramienta de acabado. Pretender hacerlo todo con una sola fresa es como querer hacer enchape fino con afán de demolición: puede que avance, pero el resultado se cobra.
El artículo también recuerda que no todas las máquinas trabajan igual. No es lo mismo una ruteadora manual, un trompo o un CNC. Cada equipo tiene su nivel de precisión y exigirle acabado industrial a una herramienta básica es pedirle peras al concreto.
La conclusión es clara: el MDF bien trabajado no solo se ve mejor; se instala mejor, dura más y deja mejor utilidad.
Electricidad: empalmar dentro de una tubería enterrada es mala idea
La sección de electricidad aborda un tema muy común en reformas: los cables trozados dentro de tubería. En campo, cuando se corta accidentalmente un cable dentro de un tubo, alguien puede sugerir: “empálmelo ahí mismo y siga”. La edición lo dice sin rodeos: error.
El problema no es únicamente el empalme. Es el entorno. Una tubería que va por tierra puede acumular humedad. Dentro del tubo no hay buena circulación de aire, y cualquier unión que quede encapsulada en ese ambiente empieza a deteriorarse. Con el tiempo pueden aparecer falsos contactos, recalentamientos, caída de voltaje o fallas intermitentes difíciles de encontrar.
El artículo plantea dos soluciones profesionales: buscar la caja más cercana para reemplazar el tramo completo de cable, o hacer una caja de inspección si no es posible reemplazar todo el tramo. La clave es que el empalme quede accesible, revisable y en un espacio adecuado, no oculto dentro de una tubería enterrada.
La enseñanza para el electricista es contundente: lo que hoy “funciona” puede volver mañana como garantía. Y en electricidad, lo improvisado casi siempre se cobra después. Normalmente, lo paga el maestro con tiempo, reputación y bolsillo.
Amigos de Argos: un homenaje que sí pesa en la obra
La edición 116 también incluye contenidos de Amigos de Argos, con un mensaje que conecta profundamente con la comunidad de A La Obra Maestros: sin maestro, no hay obra.
En esta entrega se destaca un homenaje al maestro de obra a través de una edición conmemorativa del saco de cemento gris de uso general Argos de 50 kg, convirtiendo un insumo cotidiano de obra en símbolo de reconocimiento. También se presenta contenido sobre la importancia de elegir bien el cemento según el tipo de trabajo.
El artículo explica la diferencia entre cemento de uso general y cemento estructural. El primero se presenta como una opción versátil para pega de ladrillo, morteros, revoques y elementos estructurales sencillos. El segundo está diseñado para concretos que requieren mayor resistencia y eficiencia, como columnas, vigas, placas y prefabricados.
Además, la edición comparte la historia de Walter, ganador en Fresno de una moto de Argos, como parte de los reconocimientos del programa. Más allá del premio, el mensaje es potente: reconocer al maestro no debe ser un saludo de discurso, sino una acción visible.
En la obra, el reconocimiento también construye.
ExpoCamacol 2026 y PROCEMCO: la agenda del sector también pasa por los maestros
La edición digital también incluye información de agenda sectorial, con presencia de eventos clave para la construcción. Uno de ellos es ExpoCamacol 2026, que se realizará del 26 al 29 de agosto de 2026 en Medellín, presentada como una cita importante para la industria de la construcción, la ingeniería, la arquitectura y el diseño.
También se incluye información sobre el Taller Presencial Buenas Prácticas en Mejoramiento de Vivienda, en el marco de PROCEMCO, programado para el viernes 8 de mayo de 2026 en el Centro de Convenciones de Cartagena. El taller está dirigido a maestros de obra, miembros de Juntas de Acción Comunal y asociaciones populares de construcción, con temas como autoconstrucción comunitaria, enchapes en cocinas y baños, pañetes, estucos, pisos de concreto, humedades, filtraciones y buenas prácticas en mampostería.
Este tipo de contenidos refuerza una apuesta editorial de A La Obra Maestros: conectar a la comunidad con espacios de formación, actualización y crecimiento. Porque el maestro no solo necesita estar en la obra; también necesita estar en la conversación del sector.
Una edición para leer, escuchar, guardar y compartir
La edición 116 no es solo una publicación digital. Es una plataforma de contenidos pensada para diferentes formas de consumo. Algunos artículos incluyen códigos para escuchar el contenido, lo que permite que el maestro pueda acceder a la información incluso cuando no está sentado frente a una pantalla.
Eso es clave para una comunidad que vive en movimiento. Muchos maestros leen desde el celular, comparten por WhatsApp, guardan imágenes, escuchan audios mientras se desplazan o revisan contenidos en pausas cortas durante la jornada.
Por eso, esta edición digital debe entenderse como un recurso de trabajo. Cada artículo puede servir para una conversación con un cliente, una capacitación con el equipo, una decisión en obra o una corrección técnica antes de que el error salga caro.
¿Por qué leer esta edición digital?
Porque reúne en un solo lugar varios contenidos que hablan el idioma real de la obra:
Técnica aplicada, no teoría suelta.
Historias reales, no discursos inflados.
Buenas prácticas, no consejos de escritorio.
Reconocimiento al maestro, no simples menciones de ocasión.
Y una mirada clara hacia el futuro del oficio: más formación, más criterio, más profesionalización y más orgullo por hacer bien las cosas.
La construcción está cambiando. Los clientes son más exigentes, los materiales evolucionan, las normas pesan más, las garantías se cobran más rápido y la reputación se construye o se pierde en cada entrega. Por eso, el maestro que se informa tiene ventaja.
El que aprende, cotiza mejor.
El que entiende la técnica, evita reclamos.
El que sabe explicar, gana confianza.
El que se actualiza, deja de competir solo por precio.
Y ese es justamente el espíritu de A La Obra Maestros: acompañar a la comunidad con contenidos que ayuden a trabajar mejor, vender mejor, liderar mejor y construir mejor.
La edición 116 ya está disponible en digital
La invitación está abierta: la nueva edición de A La Obra Maestros ya puede leerse en formato digital. Es una entrega para recorrer con calma, compartir con colegas y guardar como material de consulta.
Si trabaja en construcción, remodelación, acabados, plomería, electricidad, carpintería, pintura, drywall o mejoramiento de vivienda, esta edición tiene algo para usted.
Porque detrás de cada obra bien hecha hay algo más que cemento, tubería, pintura, perfiles, cables o tableros. Hay criterio. Hay experiencia. Hay manos que saben. Hay personas que aprenden todos los días.
Y esta edición está hecha para ellas.
Lea ya la edición digital 116 de A La Obra Maestros y siga siendo parte de la comunidad que construye, aprende y transforma el oficio en Colombia.