Como ingenieros y arquitectos, sabemos que el éxito de un sellado o un pegado no depende solo del cordón de poliuretano que tiremos al final; la clave real está en lo que no se ve: la preparación de la superficie. En mis años recorriendo obras y capacitando a contratistas, he visto cientos de fallas en fachadas y carpintería porque el adhesivo simplemente «no agarró» sobre el plástico o la madera.