Cuando nos sale un contrato en una planta de alimentos, una estación de servicios o una bodega industrial, la pregunta del millón siempre es: «¿Qué le pongo a este tanque para que no se lo coma el ácido?». No podemos llegar con una pintura epóxica de ferretería de barrio. Ahí es donde entra el Sikagard-63 N, un recubrimiento epóxico-novolac que es, básicamente, el guardaespaldas de las estructuras de concreto y metal.