Si llevan años en el ruedo de la construcción, saben que no hay nada que quite más el sueño que una filtración «rebelde» que aparece justo después de entregar una obra o, peor aún, en plena temporada de lluvias. Como arquitecto e ingeniero, pero sobre todo como alguien que se ensucia las botas en la placa con ustedes, he probado de todo para tapar goteras.