En obra, el Sista FT101 negro se siente como un aliado confiable. Lo he usado tanto para sellar juntas en baños como para pegar zócalos y remates en cocinas, y la experiencia es consistente: corre parejo con la pistola calafateadora, no escurre, no hace burbujas y se adhiere incluso en superficies ligeramente húmedas. Una vez curado, queda un sellado elástico, firme y sin contracción, lo que evita esas molestas fisuras que aparecen con otros selladores genéricos.