Temporada de lluvias: el error de impermeabilización que termina en reclamación (y cómo evitarlo en obra)

La temporada de lluvias no solo pone a prueba cubiertas y fachadas.
También pone a prueba al maestro.

Porque cuando aparece una filtración, el cliente no pregunta por el clima.
Pregunta quién ejecutó.

En Colombia, gran parte de las fallas por humedad no se deben a productos defectuosos, sino a decisiones incorrectas en diagnóstico, preparación o sistema de impermeabilización. Y el problema es que muchas de estas fallas no se ven el día de la entrega: aparecen meses después.

Este tema vuelve a tomar relevancia en el país. Un reciente boletín técnico de la categoría de impermeabilización de Homecenter advierte que la temporada de lluvias está exponiendo fallas recurrentes en cubiertas, fachadas y encuentros constructivos, muchas de ellas asociadas a mantenimiento insuficiente o decisiones incorrectas en obra.

Por eso, la impermeabilización no es un acabado.
Es una responsabilidad técnica.

Y en temporada de lluvias, se vuelve crítica.


La humedad no es estética: es patología constructiva

En obra todavía existe la idea de que la humedad es “un tema de pintura”.

No lo es.

La humedad:

  • Reduce vida útil de materiales
  • Genera desprendimientos
  • Produce fisuración progresiva
  • Deteriora acero por corrosión
  • Provoca reclamaciones post-entrega
  • Dispara mantenimientos no presupuestados

Cuando el agua atraviesa un punto débil —una junta, un encuentro o un sistema mal elegido— inicia un proceso silencioso que puede terminar en intervenciones costosas.

Desde la categoría de impermeabilización de Homecenter señalan que la humedad no debe interpretarse como un problema estético, sino como un agente de deterioro progresivo de los materiales, especialmente cuando el agua atraviesa juntas o sistemas mal sellados.

Y lo más delicado: muchas fallas se originan en decisiones pequeñas.

No revisar pendientes.
No preparar superficie.
Elegir producto por precio.
Impermeabilizar tarde.


El error más común: impermeabilizar como producto y no como sistema

En obra real, la impermeabilización falla cuando se piensa en “qué aplicar” y no en “qué sistema necesita”.

Elegir bien implica evaluar:

  • Uso del área (transitable / no transitable)
  • Movimiento estructural
  • Pendientes
  • Clima
  • Drenajes
  • Vida útil esperada
  • Mantenimiento futuro

Cuando esto no se analiza, ningún producto funciona bien.

El boletín técnico también insiste en este punto: muchas filtraciones no se originan por ausencia de impermeabilización, sino por soluciones parciales que no consideran el sistema completo.


Los tres puntos donde nacen la mayoría de filtraciones

1️⃣ Cubiertas y terrazas

Son el frente más crítico.

Problemas frecuentes en obra:

  • Emposamientos
  • Pendientes insuficientes
  • Drenajes subdimensionados
  • Intervenciones posteriores
  • Mantos mal rematados
  • Detalles mal resueltos

El agua estancada acelera el deterioro de cualquier sistema.

En cubiertas, el diagnóstico debe revisar:

  • Pendiente real
  • Estado del sistema existente
  • Puntos singulares
  • Compatibilidad del nuevo sistema

Según especialistas consultados en el boletín, las cubiertas reciben el mayor impacto de la lluvia y por eso concentran la mayor cantidad de fallas detectadas en vivienda.


2️⃣ Fachadas y muros exteriores

La humedad por fachada suele subestimarse.

En Colombia es común por:

  • Lluvia lateral
  • Capilaridad
  • Microfisuras
  • Materiales absorbentes

Cuando no se protege el muro, la humedad entra, se acumula y termina generando desprendimientos interiores.

Aplicar impermeabilizantes adecuados permite crear una barrera protectora que reduce la absorción de agua sin bloquear la respiración del material, un aspecto clave para evitar patologías posteriores.


3️⃣ Juntas y encuentros (el verdadero origen del problema)

La mayoría de filtraciones comienzan aquí.

Ejemplos típicos:

  • Ventanas
  • Dilataciones
  • Encuentro muro-losa
  • Paso de tuberías
  • Remates de cubierta
  • Cambios de material

Son puntos de movimiento.
Si se tratan como superficie rígida, fallan.

Por eso requieren:

  • Selladores elásticos
  • Refuerzos
  • Detalle constructivo correcto
  • Compatibilidad con el sistema principal

El boletín destaca que estos puntos suelen ser ignorados durante la ejecución inicial y se convierten en el origen de filtraciones silenciosas.


Lo que diferencia una obra sin reclamos: diagnóstico antes de aplicar

En impermeabilización, el resultado depende más del diagnóstico que del producto.

Un diagnóstico técnico en obra revisa:

  • Origen de la humedad
  • Tipo de movimiento
  • Estado del soporte
  • Porosidad
  • Fisuración
  • Historial de intervenciones
  • Compatibilidad de sistemas

Impermeabilizar sin diagnóstico es improvisar.
Y en lluvias, improvisar se cobra.


Preparación de superficie: el paso que define todo

En campo se repite el mismo patrón:
la falla empieza antes de aplicar.

Errores frecuentes:

  • Aplicar sobre polvo
  • Aplicar sobre humedad
  • No retirar pintura suelta
  • No reparar fisuras
  • No limpiar moho
  • No respetar secado

Los especialistas recomiendan limpiar profundamente las superficies, retirar material suelto y garantizar que el área esté seca para asegurar la adherencia del sistema.

Una superficie mal preparada hace fallar cualquier impermeabilización.


Elegir sistema según vida útil esperada

En obra, la pregunta clave es:

👉 ¿Cuánto debe durar la solución?

Referencia práctica:

3–5 años (mantenimiento):
Acrílicos / elastoméricos → mantenimiento preventivo.

8–12 años:
Membrana asfáltica → mayor resistencia.

15+ años:
Poliuretano técnico / sistema multicapa → alta durabilidad.

Cuando esta conversación no ocurre, aparecen expectativas equivocadas.


Temporada de lluvias: momento crítico para mantenimiento

El mantenimiento preventivo anual no es discurso comercial.
Es gestión técnica del activo.

Revisiones recomendadas:

  • Limpieza de cubiertas
  • Verificación de drenajes
  • Revisión de sellos
  • Inspección visual de fisuras
  • Estado de mantos
  • Puntos intervenidos posteriormente

En esa misma línea, el boletín recomienda revisiones preventivas al menos una vez al año para evitar que pequeñas fallas evolucionen a daños estructurales.


Lo que el maestro debe explicar al cliente (y casi nunca explica)

Esto reduce reclamaciones.

El cliente debe entender:

  • Impermeabilización no es permanente
  • Requiere mantenimiento
  • La vida útil depende del uso
  • Intervenciones posteriores pueden afectar
  • El drenaje es parte del sistema

Cuando esto se comunica, la relación cambia.


Fallas típicas en Colombia durante lluvias

Se repiten:

  • Impermeabilizar sin corregir pendiente
  • Aplicar sobre sistema viejo incompatible
  • Resolver puntos singulares al final
  • Sellar con materiales rígidos
  • No respetar consumos
  • No respetar tiempos de secado

La lluvia no crea el problema.
Lo revela.


Impermeabilización como decisión financiera

Para el cliente, la vivienda es patrimonio.
Para el maestro, la ejecución es reputación.

Una filtración puede generar:

  • Costos de reparación
  • Retrabajo
  • Conflictos contractuales
  • Pérdida de confianza

Por eso, anticiparse no es sobrecoste.
Es control de riesgo.


El criterio que diferencia al contratista profesional

No es el producto que usa.
Es cómo decide.

Un contratista profesional:

  • Diagnostica antes de cotizar
  • Define sistema, no producto
  • Expone vida útil
  • Detalla puntos críticos
  • Incluye mantenimiento

Ese enfoque reduce reclamos.


Temporada de lluvias: oportunidad técnica

La lluvia expone errores, pero también permite:

  • Detectar fallas reales
  • Ofrecer mantenimiento
  • Educar al cliente
  • Diferenciarse técnicamente

Muchos trabajos llegan después de una mala impermeabilización inicial.
Ahí se construye reputación.


No es el producto. Es el criterio.

En Colombia, la humedad es inevitable.
Las filtraciones no.

La diferencia está en el criterio técnico con el que se aborda la impermeabilización desde el inicio.

Revisar cubiertas, entender puntos críticos, elegir el sistema adecuado y preparar correctamente las superficies no son pasos opcionales: son lo que separa una entrega tranquila de una reclamación segura.

Para el maestro de obra y el contratista, la impermeabilización bien hecha no solo protege la vivienda del cliente. Protege su nombre.

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