Cuando la fachada se ve bien… pero el agua ya está haciendo daño
En obra hay un problema silencioso que muchos maestros conocen bien: la fachada se ve intacta, pero por dentro ya está entrando agua. Aparecen manchas, salitre, moho, desprendimientos de pañete y, al final, el cliente pregunta por qué pasó si “todo estaba bien hecho”.