Fernando Silva Pineda: “La prevención en construcción se hace con estudios, especialistas y capacitación”

El arquitecto mexicano Fernando Silva Pineda, maestro en Arquitectura por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), compartió una idea central para quienes construyen y remodelan: prevenir no es una frase de seguridad, sino una cadena de decisiones técnicas que empieza antes de abrir la obra.

Durante una conversación realizada en el marco de la Gran Feria de la Capacitación de Homecenter Sodimac, Silva Pineda habló sobre las lecciones que dejaron los sismos en Ciudad de México, la responsabilidad de arquitectos, ingenieros y responsables de obra, y la necesidad de fortalecer la formación de quienes ejecutan trabajos en campo.

Prevenir no es esperar a que aparezca la falla

Para Silva Pineda, una obra más segura se construye desde la planeación. Eso incluye estudios previos, proyectos adecuados, especialistas, laboratorios, reglamentos actualizados y capacitación. Su mensaje parte de una experiencia concreta: los eventos sísmicos han obligado a revisar prácticas, responsabilidades profesionales y criterios técnicos.

“La prevención no nomás es una palabra: son muchas cosas”.

La idea tiene una aplicación directa para Maestros, Maestras y contratistas: antes de iniciar una intervención que comprometa estructura, cimentación o comportamiento del terreno, no basta con repetir lo que funcionó en otra obra. Cada predio y cada proyecto exigen revisar condiciones reales, alcance, responsables y documentación técnica.

En Ciudad de México, el Instituto para la Seguridad de las Construcciones contempla revisiones estructurales que incluyen cimentación y estudio geotécnico. Además, trámites locales de construcción exigen, según el tipo de obra, estudios de mecánica de suelos conforme a las Normas Técnicas Complementarias aplicables.

El suelo también hace parte de la estructura

Uno de los puntos más fuertes de la entrevista fue la relación entre suelo, cimentación y estructura. Silva Pineda insistió en que no se puede diseñar de manera responsable sin conocer las características del terreno.

“Si se mueve el suelo, se mueve la estructura”.

La afirmación resume un principio práctico: la cimentación no se escoge por costumbre ni por copia. Debe responder a las condiciones del subsuelo, las cargas del proyecto y el sistema estructural. En las Normas Técnicas Complementarias para Diseño y Construcción de Cimentaciones de Ciudad de México se establecen criterios para investigar el subsuelo y revisar la seguridad de las cimentaciones.

Para el profesional de obra, esto se traduce en una regla sencilla: cuando el trabajo implique ampliaciones, refuerzos, nuevos niveles, excavaciones o cambios que afecten la estructura, improvisar la cimentación puede convertir un ahorro inicial en un problema costoso y peligroso.

La experiencia del sismo cambió la forma de asumir responsabilidades

Silva Pineda recordó que los sismos de 1985 y 2017 dejaron aprendizajes técnicos y regulatorios en México. En la entrevista explicó que, después de esos eventos, aumentó la exigencia sobre la intervención de técnicos y responsables acreditados en determinadas construcciones.

Su reflexión va más allá de una norma específica: construir implica responsabilidad sobre personas, patrimonio y funcionamiento futuro de una edificación.

“Aquí no nomás jugamos con dinero; también con vidas”.

El arquitecto también subrayó el peso de la firma profesional. En proyectos complejos, dijo, la respuesta correcta no es que una sola persona intente resolverlo todo, sino conformar equipos con especialistas y respetar el alcance de cada disciplina.

¿Qué puede aprender Colombia de esa experiencia?

La entrevista abrió un paralelo con Colombia, donde también existe construcción informal y autogestión de obras. Silva Pineda señaló que la experiencia mexicana muestra el riesgo de ejecutar trabajos sin acompañamiento técnico cuando están comprometidos elementos estructurales.

La lección útil no es copiar una norma mexicana, porque Colombia tiene su propio marco regulatorio. La enseñanza es otra: cada intervención debe reconocer cuándo el oficio necesita apoyo de un arquitecto, ingeniero estructural, especialista geotécnico u otro profesional competente.

Para Maestros y contratistas, saber detenerse y pedir soporte técnico también protege el negocio. Un error estructural no solo genera reprocesos: puede traer reclamos, pérdida de reputación, responsabilidades contractuales y riesgos graves para usuarios y trabajadores.

Capacitación: pasar la experiencia a nuevas generaciones

Silva Pineda insistió en que la experiencia acumulada por quienes ya han trabajado en reconstrucción, evaluación y obra debe llegar a estudiantes, técnicos y nuevas generaciones de profesionales.

Su trayectoria está ligada también a la academia. Documentación de la UNAM lo identifica como arquitecto, maestro en Arquitectura y Director Responsable de Obra, además de otros registros profesionales vinculados con desarrollo urbano y seguridad.

Para el sector de la construcción, la capacitación tiene valor cuando se conecta con decisiones reales: leer mejor un plano, reconocer cuándo un terreno necesita estudio, entender los límites de una intervención, documentar cambios y llamar al especialista correcto antes de que el problema aparezca.

Cinco decisiones prácticas antes de intervenir una obra sensible

  • Definir el alcance real: no es lo mismo cambiar un acabado que intervenir un muro, una losa, una columna o una cimentación.
  • Revisar planos y antecedentes: conocer qué existe antes de demoler, perforar, ampliar o cargar nuevos elementos.
  • Consultar al especialista cuando corresponda: estructura, geotecnia, instalaciones o seguridad no deben resolverse por intuición.
  • Documentar cambios: cualquier modificación relevante debe quedar coordinada con quien tenga la responsabilidad técnica del proyecto.
  • Capacitar al equipo: un procedimiento bien entendido reduce improvisación, reproceso y exposición a riesgos.

La obra segura empieza antes de la mezcla

El mensaje final de Fernando Silva Pineda fue directo: no es posible saber cuándo ocurrirá el próximo evento extremo, pero sí se puede evitar repetir errores ya conocidos. Para eso sirven el estudio, la experiencia, la actualización normativa y la capacitación.

Cuando una obra compromete estructura, excavación, cimentación o estabilidad, debe intervenir personal competente, con los estudios necesarios, EPP y cumplimiento de la normativa aplicable. El criterio profesional no consiste en hacer de todo, sino en reconocer hasta dónde llega el oficio y cuándo es obligatorio sumar al especialista adecuado.

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