Como maestros de obra, arquitectos y constructores, sabemos que la madera es el alma de muchos proyectos. Sin embargo, también es el blanco favorito de enemigos invisibles pero devastadores: la humedad, los hongos y los insectos xilófagos como las termitas. En mi trayectoria recorriendo obras y capacitando cuadrillas, he visto cómo estructuras magníficas se deterioran prematuramente por no elegir el tratamiento adecuado.