Trabajar con vidrio no perdona errores. Un corte, un resbalón, una mala manipulación o un descuido con solventes… y la obra termina en una historia que nadie quiere protagonizar. Por eso, los equipos de protección personal (EPP) no son un accesorio ni un “por si acaso”: son la barrera real que separa un día productivo de un accidente grave.
Seguridad en obra: trabajar seguro también es trabajar rentable
Casco y botas no bastan. Sol, sílice, ruido, electricidad, alturas, ergonomía y fatiga también pueden generar lesiones, retrasos y reprocesos que golpean la utilidad.