Aquí les habla su ingeniero y arquitecto de confianza, pero ante todo, un maestro que se ensucia las botas con ustedes en la placa. Todos sabemos que en este camello de la construcción, el clima en Colombia es más traicionero que un nivel mal calibrado. Uno empieza a aplicar un impermeabilizante y, ¡pum!, se viene el aguacero y nos lava el trabajo de todo el día.