En el mundo de la construcción pesada y las reparaciones estructurales, no hay margen para el error. Como especialistas que hemos estado a pie de obra, sabemos que una de las mayores pesadillas en la inyección de ductos o anclajes es la contracción del material y la falta de fluidez. Si la mezcla no llega hasta el último rincón de la fisura o el ducto, la integridad de la estructura está en riesgo.