En obra hay algo que uno aprende rápido: una impermeabilización sin protección no dura. El sol, el calor y la intemperie terminan castigando cualquier sistema asfáltico si lo dejamos “a la buena de Dios”. En más de una cubierta me tocó volver a intervenir por no haber protegido a tiempo… hasta que empezamos a usar Alumol® de Sika como capa reflectiva final. Este producto, sencillo pero muy efectivo, se volvió un aliado fijo cuando el trabajo exige durabilidad, control térmico y rapidez de aplicación sin complicarse.