Les habla su colega, ingeniero y arquitecto de profesión, pero sobre todo, un apasionado de la buena ejecución en obra. Si llevan tiempo en este «camello», saben que uno de los dolores de cabeza más grandes es cuando un cliente nos dice: «Ingeniero, tengo una filtración en el balcón, pero ni se le ocurra taparme el granito o la piedra natural que me costó una fortuna».