Si usted es de los que piensa que rellenar una junta de dilatación es solo «echarle veneno» (sello) y ya, déjeme decirle que está botando la plata y poniendo en riesgo su reputación. En mis años recorriendo obras, desde edificios de 20 pisos hasta humildes remodelaciones, he visto cómo sellos costosos fallan a los pocos meses porque no se usó un buen fondo de junta.