La impermeabilización invisible que bien aplicada puede alargar la vida de una fachada hasta 7 años.
En obra, uno de los problemas más comunes —y más subestimados— es la absorción de agua por fachadas y muros expuestos. Ladrillos, pañetes, piedras naturales y culatas parecen firmes, pero cuando empiezan a chupar agua lluvia, aparecen las manchas, la humedad interna, el moho y el deterioro prematuro.