En la práctica, el Sista F-110 se siente como un aliado confiable. Lo he usado en juntas de ventanas de aluminio, en marcos de puertas y hasta en cubiertas metálicas. Su consistencia pastosa permite aplicarlo sin que escurra, lo que se traduce en acabados más limpios y menos retrabajo. Una vez aplicado, forma película rápido (en menos de 40 minutos), lo que evita que el polvo o la humedad arruinen el trabajo. Y lo mejor: al curar, queda un sello elástico y resistente que no se agrieta ni se despega con el tiempo.