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Marco Urrea, un pintor de la vida.

Marco Urrea con 46 años, ha sido más que un pintor, un aprendiz de tiempo completo de la vida, y aunque algunas situaciones siempre lo han puesto a prueba, el siempre ha puesto lo mejor de si mismo para superar las adversidades.  

El aprendizaje, como fundamento de vida 

El inicio de Marco en la pintura no fue sencillo, al conocer que iba a ser papá a los 17 años supo que debía desempeñarse en algo para poder cumplir en su hogar por eso, de la mano de su suegro Pedro Castillo, dio sus primeros pinitos en mezclas y estucadas, “Yo le agradezco mucho a mi suegro por que él me enseño a trabajar en esta profesión, al principio fue muy difícil, pero me fui acostumbrando” comenta Marco. 

Su labor empezó como ayudante, mezclando, colaborando con pequeñas actividades en las obras, pero el siempre quiso más, y aspiraba en ese momento a convertirse en “media cuchara”, que son aquellas personas que están en medio del maestro oficial y el ayudante.  

Y en su empeño, tomo la decisión de aprender por el mismo, cuando sus compañeros salían a almorzar, y a echarse el ‘piquesito’ de futbol, Marco, se ponía trucha, y cogía los materiales para estucar, untaba en su espátula y empezaba, hay que resaltar que en ese momento nadie le había enseñado, el viendo, aprendió a hacerlo solo. 

 “Yo ensayaba y después quitaba todo el material para que no se dieran cuenta y así fue como aprendí” afirma Marco entre risas. 

Sin embargo, había personas que veían en él potencial, y tomaron la decisión de ayudarlo y llegó a ser ‘media cuchara’ y cinco años más tarde, se empleó como independiente.  

El profesional, vale por lo que hace y sabe. 

En su experiencia laboral, y siendo oficial de pintura sabia:  

  • Estucar 
  • Pintar 
  • Sacar filos  
  • Dilataciones 
  • Aplicar Graniplast  
  • Aplicar Carraplast 
  • Masillador de Drywall 

Ya después se especializó en venecianos, marmolizados, imitación piedra, barrocos,  

“A medida que iba pasando el tiempo y como que la necesidad lo exigía entonces uno iba aprendiendo las diferentes derivaciones de pintura que se iban utilizando” explica Marco. 

Los buenos trabajos no le hicieron esperar, por fortuna y gracias a su espíritu de responsabilidad, se ha mantenido con trabajo la mayoría de las veces, su desafío más grande fue cuando tuvo un trabajo en Genesano Boyacá, y tuvo que masillar y terminar 9.000 mts cuadrados de techo, y contratar 15 personas más para esta obra, como jefe explica “Uno tiene que ser pues bien con ellos, pero también exigir buenos resultados”. Su situación más difícil fue cuando un amigo suyo se cayó de un andamio y falleció. “Son situaciones que lo hacen dudar a uno, y le hacen pensar si seguir o no en este trabajo” dice Marco.  

En cuanto a capacitaciones y aprendizaje profesional, asiste a los cursos y talleres que algunas marcas ofrecen, incluso estuvo en la Super capacitación que Pinturas super, hizo el mes pasado y en palabras de él  

“Me parecen muy buenas todas esas iniciativas, le agradezco al periódico y a uds por querer resaltar la profesión y la vida personal de nosotros los maestros de obra” 

Para marco existen 5 cualidades indispensables para un oficial de pintura:  

Ser muy responsable con los trabajos. 

Ser muy honesto 

Siempre dejar una buena impresión.

Ser educado con los clientes.

Trabajar con buenos materiales 

La familia, como eje central 

Marco, vive en el barrio Juan Rey en la ciudad de Bogotá, a la pintura le debe su casa, su moto y la educación de Santiago su hijo de 17 años que esta a punto de terminar el colegio y quiere estudiar derecho, la de Samuel de 5 años, y mantener su hogar hace 22 años con su compañera de vida Andrea del Pilar que trabaja en servicios general en la Universidad de la Salle.   

Hincha fiel a Santa fe, en sus ratos libres se la pasa en la casa porque le encanta cocinar, aunque suene raro, y a veces sale a jugar microfútbol, hoy Marco solo tiene un consejo para los maestros de obra como él y es  

“Para todos lo maestros de pintura, son que sean muy responsables en sus trabajos, que trabajen juiciosos, que, si tienen personal a cargo que nunca se les olvide esa parte humana, porque uno sabe que es empezar desde abajo, motivarlos a que crezcan, enseñarles, no quedarse uno con nada para que puedan mejorar su calidad de vida, y finalmente que se alejen del trago”

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