Yadira Coronado, una monteriana en la construcción

Esta es la historia de una mujer que con años de experiencia en la obra, deja huella en el sector de la construcción.

Por: Tatiana Bahamón Méndez

Fotografías: Cortesía Yadira Coronado / Miguel Ángel Rico

Inicia el día a las 5:00am, hace los quehaceres, sale de su vivienda a las 6:00am en medio del frígido viento capitalino y se dirige a su lugar de trabajo al ritmo que marcan sus pasos.

Llega a su destino y pone en pie las labores que años atrás gracias a su amigo Carlos Pedrero, trabajador de la construcción aprendió.

Así es como inicia un día laboral en la vida de Yadira Coronado, una monteriana quien desde pequeña soñaba con ser cantante. Todos los días, unos con sol y otros con lluvia, al salir de la escuela, las canciones de Shakira sonaban en su voz mientras se dirigía a su casa, y al llegar, la escoba entraba a ser parte del show.

Siendo la quinta entre la lista de sus seis hermanos, (un hombre y cinco mujeres), a sus 8 años empezó a trabajar vendiendo rifas y boletas para ayudarle a su madre con los gastos del hogar. Con ese deseo de aportar en su hogar y poder ser independente viajó hacia la ciudad de Bogotá en búsqueda de oportunidades, tal como lo hizo su hermana mayor.

A su vez al viaje una persona más la acompañaría, pues bien, cuando culminó su primaria quedó embarazada dándole vida a Lizeth Paola quien cumple ya 18 años de estar al lado de Yadira. Poco tiempo después llegó Jesús Daniel y a las 4 años Juan Sebastián, completando el cuarteto de la familia Coronado.

Los embarazos de sus tres hijos han hecho parte de las etapas difíciles por las cuales ha atravesado Yadira, uno en especial fue el parto de su tercer hijo quien nació en el momento menos esperado. Yadira asistía a una cita de rutina, nada fuera de lo común en una etapa como esas. Una ecografía y un monitoreo tras ser realizados, llevaron a los médicos a tomar la decisión de dejarla hospitalizada, pues el bebé estaba pasado de tiempo y los segundos se hacían escasos para proceder y salvar su vida.

Como esa, han sido más las anécdotas que le ha dejado el hecho de ser madre y que por su puesto tiene para contar. Pese a las diferentes circunstancias difíciles por las que ha atravesado Yadira, personas como ‘Doña María’ quien fue su vecina y ahora es como su segunda madre, llegaron a su vida para apoyarla y brindarle una mano amiga.

Ahora bien, se preguntarán, ¿y cómo llegó a la construcción? Así como de esas cosas que llegan a la vida de repente y sin el más mínimo aviso, llegó la construcción a la vida de Yadira.

Ella laboraba en un oficio ajeno a la construcción cabe aclarar, y no tenía ánimo de cambiar, sin embargo, debido a las extensas jornadas de trabajo, las horas para compartir con sus hijos se hacían más cortas, por lo cual, la posibilidad de buscar otro empleo se hizo más grande.

En su ex esposo quien era en ese entonces oficial de obra, estaría la oportunidad. Empezó a trabajar en una obra con la constructora Silpeco haciendo aseo y con tan solo llevar tres días, le cambiaron las labores. Limpiar encofrados metálicos, fue su nuevo oficio; con su EPP puesto y con estopa, viruta y trapo en mano, brillantes las dejaba.

Una alergia que salió de manera inoportuna fue lo que en ese momento sin pensarlo le abrió las puertas a nuevas oportunidades. Ser asignada como asistente de almacén fue una de las grandes noticias que había recibido.

¿Cómo funciona un almacén dentro de una obra?

En una obra, el almacén y el almacenista, son tan indispensables como el cemento al construir una estructura. Proteger y guardar de manera correcta los materiales y herramientas, requiere de cierta meticulosidad.

Cuando Yadira empezó como asistente de almacén, detectó varias fallas en la atención y organización, por lo cual, cuando quedó totalmente a cargo, tomó cartas en el asunto para llevar de manera ordenada el registro y así evitar futuros inconvenientes.

A las 6:30am iniciaba su labor como almacenista, procurando siempre llegar antes que cualquier trabajador. Cuando empezaba a llegar el personal, con gran visibilidad entre el almacén y ellos había un nuevo aviso que decía PROHIBIDO ENTRAR y por supuesto, al lado se encontraba Yadira dispuesta a escuchar los requerimientos de materiales y herramientas para hacer el debido proceso de entrega, el cual realizaba de la siguiente manera:

  1. Buscar el material o la herramienta solicitada por el trabajador.
  2. Verificar el estado de los productos o herramientas.
  3. Hacer firmar la planilla de entrega con el respectivo nombre de quien la usaría y su número de documento.
  4. Realizar la entrega.

Ese protocolo empleado por Yadira, aparte de ser sencillo, le ayudó a disminuir los riesgos de perdidas de materiales y herramientas, que siendo otro el caso, ella terminaría asumiendo la totalidad de la responsabilidad.

Construyendo experiencias

Como toda obra llega a su final, al terminar el proyecto en donde Yadira trabajaba como almacenista, el desempleo llegó y como son las cosas de la vida, su mejor amigo Carlos, a quien ella insistentemente cada que se presentaba la oportunidad le decía que le enseñara sobre el trabajo en obra, empezó a ser su maestro en construcción.

Alzar alrededor de 300 bloques a un tercer piso, dejándole fracturas en sus manos, dolor en la columna y piernas, fue la primer experiencia de Yadira como ayudante de obra; sin embargo, pese al arduo esfuerzo físico que se requiere al trabajar en la construcción, su gusto y ganas de aprender aumentaban.

Durante una semana trabajó con Carlos como ayudante y grande fue el aprendizaje, ya fundir columnas, pañetar, plomar, estucar, pintar y por último enchapar, hacían parte de sus conocimientos y habilidades.

Con todas las ganas de seguir aprendiendo, se inscribió al Servicio Nacional de Aprendizaje SENA, donde culminó cursos básicos como: interpretación de planos, refuerzo en concretos, vigas de concreto reforzado y un técnico en SCLS Sistemas Constructivos Livianos en Seco.

A partir del conocimiento que inicialmente surgió de la práctica y que con las capacitaciones y cursos ha ido evolucionando, ya han sido varios proyectos en los que ha trabajado donde el Drywall, la pintura, la obra gris y todo lo que implica, ha estado presente.

Más que una pasión

Para Yadira Coronado, esa misma mujer alegre y trabajadora que lleva más de 16 años laborando en el sector de la construcción y quien añora estudiar Ingeniería Civil, de sus grandes pasiones es el deporte, en especial el ciclismo.

Su bicicleta es su mayor compañera desde que pone un pie fuera de su casa. Norte, sur, oriente, occidente y en cualquier dirección siempre está ahí, en los recorridos más cortos y también lo más largos. Tunja, Garagoa, Villeta, Guaduas, entre otros, hacen partes de ellos.

Una de esas grandes y victoriosas travesías fue hacia la ciudad de la eterna primavera, Medellín. Viajar a Medellín desde Bogotá en bicicleta siempre estuvo en su pensamiento y cuando llegó la oportunidad no la dejó pasar, con una nota que decía “Me voy para Medellín en bicicleta” le avisó a su hermana que partiría por unos cuantos días.

Con su maleta, las herramientas necesarias para hacerle mantenimiento a su bicicleta, hidratación y alimentos (zanahoria y pasta), emprendió la travesía. Durante el recorrido hacia Medellín descansó 3 horas en Villeta y en la madrugada, siendo las 3am arrancó, subiendo por el alto del trigo. Llegó a guaduas descansó 2 horas y siguió su recorrido hasta llegar a su destino, todo en 3 días.

Conoció Medellín, realizó el trabajo de enchape, por el cual finalmente tomó la decisión de viajar, y regresó nuevamente a Bogotá con el ánimo de seguir trabajando en la construcción y cada día ir aprendiendo más de aquella labor.

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