Fotografías: David Zato

Sandra Teresa Manco, toda una profesional en la pintura

La disciplina sumada a la pasión, fue la unión perfecta que impactó de manera positiva la vida de Sandra manco, una maestra dedicada a la pintura quien es la protagonista de esta historia. Por: Tatiana Bahamón Méndez

Sandra es oriunda de Medellín y como buena paisa se viste de alegría todos los días, la socialización con las personas le fluye de manera natural y qué decir de lo demás, es “echada pa’ delante” y no conoce la palabra ‘límites’ cuando de alcanzar sus sueños se trata, es por eso que su labor es de destacar.

El empoderamiento femenino en Sandra siempre ha resaltado por doquier; siempre ha luchado incansablemente por obtener todo lo que se ha propuesto. Desde niña en su casa siempre le inculcaron la autonomía y fue así como su padre que fue oficial de obra, a ella y a sus cuatro hermanas les enseñaba algunas tareas que como él decía “les podían servir para el día de mañana”.

Gracias a su padre a una temprana edad aprendió cómo se debía hacer un revoque y a pintar con una que otra técnica. Cada uno de sus aprendizajes le fueron forjando un gusto por el arte y las manualidades lo suficientemente sólido como para hacer de ellos su profesión.

Un paso a la vez

El estudio

Su bachillerato lo culminó con énfasis en artes aplicadas, y luego decidió hacer un curso de pintura en óleo. Cada paso que fue dando la iba acercando más a lo que sin duda alguna sería su profesión de en sueño. Parte de ese crecimiento involucraba la capacitación, por ello hizo un técnico en revestimiento arquitectónico en El Servicio Nacional de Aprendizaje SENA y muchos cursos más que forjaron un conocimiento integral.

El trabajo

Los primeros pinitos como Pintora, Sandra los hizo en las casas de sus vecinos y conocidos; siempre trataba darle vida a cada rincón sin importar qué tan pequeño fuera.

Así poco a poco se fue dando a conocer y cada vez era más contactada para prestar sus servicios. Tal como lo cuenta la antioqueña, en el proceso de darse a conocer sus clientes fueron sus grandes aliados, pues gracias a sus recomendaciones, cada vez era más personas que la contactaban.

Yo siempre tuve como anhelo trabajar en algo que me hiciera feliz y eso es lo que hago hoy en día.

Sandra M.

Con su destreza ha llegado a realizar el mantenimiento de concesionarios, casas, apartamentos y obras. Aún a sus 47 años es feliz realizando un trabajo, pues para ella es un granito de arena que le aporta a la felicidad de las personas dejando sus viviendas llenas de color.

Fotografía: David Zato

Un gran aliado

Desde el inicio esta maestra de la pintura tuvo muy claro con qué herramientas y materiales debía trabajar, y su elección fue Pintuco. Aunque durante mucho tiempo solo fue una fiel compradora de la compañía, un día alguien le mencionó el programa de fidelización ‘Fanáticos Pintuco’ y desde ahí empezó a ser parte de él.

En fanáticos durante cinco años se ha capacitado, ha conocido nuevos productos y ha hecho grandes amigos. “Yo indagué sobre Fanáticos y poco a poco me empecé a vincular al programa, ha sido muy bueno conocer más colegas y mejorar constantemente mediante las capacitaciones que nos dan” resaltó Sandra.

Vida + Arte

Ser pintora para esta paisa ha sido un gran reto, pero algo tiene muy claro y es que su éxito está en hacer su trabajo con mucho amor, responsabilidad y honestidad.

Además, ella siempre ha sido muy comprometida; constantemente revisa las tendencias del color, se informa sobre texturas y todos los detalles afines. Cada cosa que ha hecho ha sumado en su trayectoria; uno de los consejos que buscar compartirle a sus colegas es que siempre hagan todo con amor y que de cada trabajo tengan material fotográfico para que puedan mostrarles a sus clientes, pues ese es el mayor portafolio físico que pueden tener.

Mi amor por la pintura y las ganas de hacer las cosas bien han sido fundamentales para alcanzar el éxito. A mí me gusta siempre llegar a donde un cliente con la idea que voy a hacerles la vida más agradable mediante el color. Sandra Teresa Manco.

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