Jaime Ávila, un maestro en acabados y dado a la enseñanza

En esta entrega les compartimos la historia de un profesor que da su vida por la enseñanza, historia que merece ser contada.

Por: Tatiana Bahamón Méndez
Fotografía: Juan Camilo Suaza

En una vereda de Cómbita, municipio colombiano cerca a Tunja, capital del departamento de Boyacá, nació Jaime Alberto Ávila Pulido, un hombre apasionado por el campo y el medioambiente. Jaime es hijo de Pablo Ávila y María Lucia Pulido, una pareja oriunda del altiplano cundiboyacense; su padre se dedicaba a la comercialización de maderas y su madre se dedicó al mejor oficio, ser mamá.

La infancia de Jaime transcurrió en medio de árboles y sonidos originarios de la naturaleza, lo cual comenta que fue una gran fortuna. Inició su bachillerato en la Institución Educativa Rio de Piedras Tuta y en el transcurso de su formación hizo un alto en el camino, pues el fallecimiento de su padre lo tomó por sorpresa. No obstante, aquella situación lo motivó a seguir con sus estudios dando lo mejor de sí, así fue como al poco tiempo retomó sus clases académicas, pero ya desde el Instituto Técnico Agrícola del municipio de Paipa Boyacá, en el cual culminó sus estudios obteniendo la titulación de Técnico Agrícola.

Al iniciar su etapa en el mundo laboral, los textiles a su vida llegaron de la mejor manera, pues un familiar suyo era instructor del SENA e impartía formación en el área textil y gracias a ese saber que adquirió, logró conseguir su primer trabajo dándole continuidad a la tradición del tejido, la cual permanece latente en el territorio boyacense. Gracias al haber trabajado en el área textil, aprendió sobre color, contraste, mezclas entre otras cosas.

Jaime con añoranza sin duda alguna, recuerda el campo y el lugar donde creció junto con sus ocho hermanos, 6 hombres y 2 mujeres.

“Me siento muy afortunado de haber nacido y crecido en el campo, pues ahí pasé mis mejores momentos. Recuerdo que mi mamá en aquel tiempo tenía sus ovejas y las esquilaba, procesaba la lana, la hilaba, la torcía y la tinturaba” comenta jaime.

Una vida de cambios

El aprendizaje es una de las cosas que a un ser humano en vida nadie le puede arrebatar, es por ello por lo que Jaime Ávila siempre ha estado abierto a aprender sobre las cosas que trae la vida consigo, durante su formación académica en el Instituto Técnico Agrícola, aprendió de agricultura, cultivos, electricidad, maquinaria, entre otros, y fue gracias a ello como tiempo después logró ingresar al Instituto Colombiano Agropecuario ICA donde laboró 8 años en el área de investigación.

La vida tiene muchos rumbos y aunque muchas veces sean confusos y no se logren entender con plenitud, haciendo las cosas con pasión y dedicación, se puede llegar a la dirección anhelada. Jaime Ávila, luego de su travesía por el sector textil y agropecuario, se encargó de ayudarle a su hermano en la empresa de pinturas a realizar los contratos de pintura de toda índole, especialmente para fachadas y revestimientos rústicos, y desde ese entonces ha sido el asesor permanente de la empresa de su hermano.

Ese primer encuentro con la pintura Jaime jamás imaginó que sería el momento por el cual encaminaría su vida tiempo después. En su tiempo libre además de contratar el personal para los proyectos, también empezó a pintar fachadas y fue adquiriendo mayor conocimiento en el tema, sin embargo, el realizar un trabajo de pintura o cualquier otro, no sólo se requiere de habilidad, pues la capacitación es fundamental para aprender técnicas y entregar el trabajo con altos estándares de calidad.

Así fue como aprovechando la cercanía de su casa a una sede de Tecnologías para la Construcción y la Madera SENA, se inscribió a programas complementarios en pintura sobre madera, metales, estucos venecianos, es decir, todo lo referente con la pintura arquitectónica. Quién iba a imaginar que aquel joven que tiempo atrás había trabajado gran parte de su vida en el sector agrícola terminaría llegando al sector de la construcción, ni él mismo se lo imaginó.

“Tiempo atrás jamás imaginé y ni siquiera llegué a pensar en capacitarme en construcción y mucho menos llegar a trabajar en él, pero así es la vida, llena de sorpresas” añade Jaime.

Profesor de vocación

A Jaime, cada vez eran más las oportunidades que se le presentaban en su camino que lo acercaban a la construcción, tuvo la oportunidad de trabajar como Instructor con la Secretaría de Gobierno Distrital capacitando a personas en la Cárcel Distrital experiencia que trajo consigo grandes satisfacciones para él, pues tal como lo comenta, era una forma de brindarles herramientas para que tuvieran opciones en qué laborar.

Cuando se hacen las cosas con gusto y desempeño, se obtienen grandes recompensas, en el 2010 paralelamente cuando Jaime Ávila trabajaba en la Secretaría de Gobierno Distrital, empezó a trabajar en un convenio del SENA en la sede San Antonio en la jornada nocturna donde dictaba clases en programas complementarios en estucos, texturas, entre otros, durante 5 años. A partir del 2015 empezó a laborar con el Servicio Nacional de Aprendizaje SENA en el Centro de Tecnologías para la Construcción y la Madera con mayor presencia en la localidad de Suba, impulsando a los jóvenes a aprender y emprender con los acabados arquitectónicos, área la cual considera su especialidad.

Desde que Jaime empezó su proceso de formación como aprendiz, supo que, aunque le iba muy bien en las demás áreas de la construcción, su especialidad era los acabados arquitectónicos hasta el día de hoy que se desempeña como Instructor.

Sin duda alguna el ser instructor / profesor es una gran responsabilidad, pero como dice el dicho, al que le gusta le sabe, y es exactamente lo que el profesor Jaime día a día vive y demuestra dentro y fuera de los laboratorios y aulas de clase; el enseñar para él va más allá de ser un trabajo, pues asegura que tiene una gran responsabilidad al enseñar y formar a las personas en dicha labor, pero que gracias a la capacitación responsable que ha llevado en el transcurso de su vida y al amor que le impregna a su trabajo, todo ha sido posible.

“Cuando fuí aprendiz del sena anhelaba con algún día llegar a ser instructor y después de 18 años de haber pisado el sena como aprendiz logré ser instructor” afirma el profesor Jaime.

Aprender para enseñar

El que aprende y no se capacita es como aquel que quiere recibir cosecha pero no cultiva, para cualquier oficio o labor se requiere formación y aprender de la mano de profesionales, así lo asegura el profesor Jaime “hay que estar en permanente capacitación en cualquier área u oficio pues es la clave para superarse y progresar”.

El profesor Ávila siempre ha tenido cierto gusto e interés por capacitarse, lo ha hecho a través de cursos, talleres, leyendo y también de la mano de la tecnología, pues existen muchas plataformas altamente efectivas que aportan al aprendizaje. El profesor comenta que, aunque su especialidad son los acabados arquitectónicos, se ha capacitado en todo lo relacionado con la construcción, desde la planificación hasta la parte estructural de una construcción.

Acabados arquitetónicos

Un proceso constructivo está constituido por etapas, de las cuales existen cinco que comúnmente son aceptadas, las cuales son:

  1. Cimentación
  2. Estructura
  3. Mampostería
  4. Instalaciones técnicas
  5. Acabados

Los acabados arquitectónicos hacen parte de la etapa final de un proceso constructivo o conocida también como Finish, en la cual se determinan los detalles del espacio para exaltarlo y hacerlo que se destaque de acuerdo con su uso, ya sea comercial, residencial u empresarial.

Ávila consejos

Según comenta el profesor Jaime, a diario se cometen errores como: hacer sin saber, no poner atención a los detalles y trabajar sobre una superficie sin prepararla. Es por ello por lo que comparte algunos consejos para que usted actúe adecuadamente en cada trabajo y así asegure que sus clientes lo vuelvan a llamar.

  • Asesorar al cliente teniendo en cuenta sus gustos y necesidades.
  • Saber qué uso se le va a dar al espacio.
  • Tener en cuenta la iluminación a la hora de realizar el trabajo, pues en ocasiones al trabajar con mala iluminación, se obtienen resultados no esperados.
  • Mantener limpieza y orden en el espacio de trabajo.
  • Planificar y contar con las herramientas necesarias.
  • Trabajar sobre una superficie debidamente preparada.
  • Utilizar productos de calidad.
  • Cumplir con los tiempos que se acordaron con el cliente.

Una vida enseñando

Jaime Ávila, aparte de ser un apasionado por la enseñanza, comenta que su más grande felicidad es su familia, Flor Marina Camargo, con quien se conoció en Boyacá y ya cumplen 30 años de casados y sus 4 hijos, dos hombres y dos mujeres.

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