Carlos Humberto Prada morales, arquitecto que enseña desde el ejemplo

Por: Tatiana Bahamón Méndez

De padre santandereano y madre Barranquillera, salió este currambero que con mucho orgullo ha llevado por lo alto su profesión, aquella que le ha permitido aportar a la materialización de los sueños de muchas familias del atlántico.

Carlos Prada emprendió su camino en este sector de la construcción con gusto, determinación y pasión, como muchos de los más de 1.551 miles de profesionales ocupados hoy en día en esta rama, según el reciente reporte del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).

En la historia de Carlos, una cosa fue llevando a la otra. En primera instancia, Carlos contó la fortuna de ver trabajar a su abuelo materno quien fue maestro de obra, y por ende, creció con esa gran inquietud frente a lo que se podía hacer en dicha profesión.

“De los Morales, mi abuelo fue el único que se dedicó a la construcción e incluso, él participó en la obra del estadio Romelio Martínez” Carlos Prada.


Cuando llegó el momento de estudiar su bachillerato en el INEM, Carlos empezó a tener un mayor acercamiento a las especialidades del sector de la construcción. En él, tomó cursos de electricidad, metalmecánica, diseños estructurales, entre otros, que le ampliaron su conocimiento y lo llevó a tomar una de las decisiones más importantes de su vida: estudiar arquitectura en la Universidad del Atlántico.

En el año 1984, una vez culminada la universidad, Carlos Prada con determinación inició una de sus mejores etapas; la universidad. Y es que aunque él textualmente no mencione que fue una de sus mejores experiencias, solo hace falta cruzar un par de palabras que hagan alusión a aquel momento, para notar en su rostro las emociones que le traen aquellas remembranzas.

Es increíble ver que aunque han transcurrido 31 años desde su graduación, el señor Carlos lo recuerda de manera vivaz, y no ha sido para menos; desde el año 1991 empezaron los grandes retos que debía asumir a costa de esa gran profesión que eligió para su vida.

Uno de sus primeros trabajos ya como egresado, fue en una empresa de acabados que se encargaba de darle vida a proyectos que se encontraban en obra negra. Para suerte del arquitecto, era de las cosas que más le gustaba hacer gracias a su creatividad y gran capacidad de reinventarse.

También ha tenido la oportunidad de trabajar en grandes proyectos de construcción, como por ejemplo, las Torres Nelmar en la ciudad de Barranquilla. Allí desempeñó su función como inspector de obra y fue un trabajo bastante retador, dado que implicaba estar pendiente de que los trabajadores ejercieran sus funciones de manera correcta, según los planos y especificaciones de la obra.

Como esta, a lo largo de su trayectoria, ha sumado muchas más a las que se les ha medido de manera independiente y obtenido grandes aprendizajes, de los cuales resalta:

1. Estar pendiente del personal y estar enterado a detalle de lo que están realizando.
2. Siempre tomar notas.
3. Si se identifica un error en algo que está haciendo el trabajador, comunicárselo y que de esa manera pueda enmendarlo.
4. Hacer de manera respetuosa las recomendaciones necesarias cuando el personal está fallando.

Las infaltables de Carlos Prada

Como supervisor, algo que siempre acompaña al arquitecto Carlos, son sus herramientas esenciales, como:

  • Calculadora.
  • Planillero para tomar las notas de todo.
  • Flexómetro para comprobar las mediciones de los trabajos que realizan los maestros.
  • y un nivel de vez en cuando

Fan de los trabajos de calidad

Como les indiqué con anterioridad, el arquitecto siempre ha sido fiel seguidor de los detalles y de corroborar que los proyectos siempre sean entregados en las mejores condiciones posibles, por eso nos comparte cuáles algunas de sus recomendaciones al trabajar con pintura, uno de los servicios más solicitados por los clientes.

  • Revisar a detalle la superficie en la que se va a trabajar.
  • Si se trata de un muro que se encuentra deteriorado, hacerle la respectiva nivelación y compactación.
  • Cuando está el área lista, aplicar la masilla.
  • Para lograr un buen acabado, lijar de manera uniforme y finalmente retocar con pintura.
  • Hacer mantenimiento oportuno y más si el proyecto es en una ciudad como Barranquilla, en la que las obras están expuestas a la salinización.

“la vida en bici es mejor”

Por ahí dice un dicho que en la vida no todo es trabajo. El señor Carlos Prada a sus 62 años no solo le mueve las fibras su profesión, también algo que lo llena de plenitud es salir solo o en ocasiones con su grupo de amigos, coger su bicicleta y tomar la ruta a Puerto Colombia.

“A mi me encanta montar bicicleta en ruta. Salgo tipo 5:30 de la mañana por la autopista rumbo a Puerto Colombia y me regreso antes de que salga el sol” Carlos Prada Morales.

Así como es montando en bici, es en la vida real; con su sonrisa característica de los Barranquilleros enfrenta lo que le depara el día a día.

Sin más, el arquitecto aconseja a sus colegas que para ser lograr ser una persona con buenas relaciones y exitosa en su trabajo “es manejar todo a través del respeto y entregar los trabajos de la mejor manera posible, para tener clientes satisfechos”.

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